La acera por la que mis pies transitaban estaba escarchada de agua, como si hubiese caído una fuerte llovizna hace unas horas, así que apesar de mi cotidiana prisa debía caminar con cautela y firmeza para no resbalar. El día marchaba bien, me encontraba tranquila. Mientras andaba sin rumbo una de mis agujetas se desato y me debute a amarrarla, pero algo llamo mas mi atención, pude percatarme de que alguien me seguía, así que apresure el paso y active todos mis sentidos, mi corazón bombeaba rápidamente, mi piel se secaba con aquel aire helado que chocaba en mi cuerpo, pero yo sentía que que aquella sombra estaba cada vez mas cerca y comencé a trotar, firme, las hojas volaban, me detuve en un semáforo, voltee rápido detrás y a los lados, no había nadie cerca pero sentía un miedo pánico que me ordenaba respirar mas deprisa, no lo pensé mas y corrí, corrí asustada por aquella acera, sin saber por que, sin saber de quien huía. Luego de unas cuadras mi cuerpo cansado se desplomo sobre el suelo y no pude mas que enrollarme entre mis brazos y echarme a llorar como un niño. Estaba muy asustada y me había dado por vencida ante aquello que me perseguía. Después de un tiempo, tome valor para enfrentarme, y aunque seguía temblando abrí mis ojos lentamente, muy lentamente mire a mi alrededor, y hay estaba, sentada junto a mi, aquella sobra oscura que me había atormentado ese día, aquella silueta salia de mi cuerpo, posaba de la misma forma que yo en aquel suelo mojado. Vivía la misma vida que yo vivía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario